| Referencia: | 12783 |
| ISBN: | 978-84-226-5919-8 |
| Editorial: | Círculo de Lectores |
| Año: | 1996 |
| Páginas: | 255 |
Las nieblas de Avalón III, IV
Este volumen reúne los tomos III y IV de la monumental reinterpretación del mito artúrico escrita por Marion Zimmer Bradley, dentro de la saga Las nieblas de Avalón. En esta edición de Círculo de Lectores, la obra continúa la relectura del ciclo de Arturo desde una perspectiva centrada en las figuras femeninas y en la tensión entre el mundo pagano céltico y el avance del cristianismo en la Bretaña post-romana.
La novela se inscribe en el subgénero de la fantasía histórica con fuerte carga mitológica, donde Avalon no es solo un lugar legendario, sino también un sistema espiritual en declive. A través de personajes como Morgana, Viviane o Ginebra, la autora reconstruye los grandes acontecimientos del ciclo artúrico desde una óptica interna, emocional y política, desplazando el foco tradicional de los héroes masculinos hacia las sacerdotisas de la Diosa y las estructuras religiosas que sostienen Avalon.
Estos dos volúmenes profundizan en la descomposición del equilibrio entre Arturo como rey “cristianizado” y las antiguas tradiciones mágicas de la isla. El conflicto no es solo militar o político, sino simbólico: la pérdida progresiva de un mundo mágico frente a la consolidación de un nuevo orden religioso.
El estilo combina épica, introspección psicológica y una reconstrucción detallada del imaginario artúrico, dando continuidad al enfoque revisionista que caracteriza toda la saga.
En esta parte de la saga, la corte de Camelot atraviesa un periodo de aparente estabilidad tras las grandes victorias militares de Arturo, pero las tensiones ideológicas entre Avalon y el nuevo reino cristiano siguen creciendo en silencio.
Morgana, sacerdotisa de Avalon, observa cómo la influencia de la antigua religión se debilita mientras Arturo consolida un poder cada vez más alejado de los juramentos originales vinculados a Excalibur y a la magia de la isla sagrada. Las figuras de la corte —incluida Ginebra— se ven atrapadas entre lealtades personales, deberes políticos y conflictos espirituales.
A medida que los acontecimientos avanzan hacia la ruptura definitiva del equilibrio entre ambos mundos, Avalon comienza a perder su influencia, y con ello se redefine el destino de Bretaña y de sus mitos fundacionales.